sábado, 30 de junio de 2012

Te sigo echando de menos


A pesar del inexorable paso del tiempo que teje su maraña de segundos en la infinidad, a pesar de que cada vez esta mas distante mi primer recuerdo, de que el espacio entre tu y yo, ese que un día fue ínfimo, se torna ya infinito. Y de que el sol discurra sobre el horizonte aquel donde nos sentamos a contemplar la llegada de los sueños. A pesar de que las horas me empujen al vació sigo añorándote.
Porque al silencio lo calla los latidos de mi corazón que pronuncian tu nombre entre un débil susurro mientras descanso apacible en el mundo de los sueños. En ese cálido lugar, donde te encuentras, donde cada noche ansias mi llegada para fundirnos en un abrazo, para regalarme tus besos y poder beber de ellos, para perdonarme mis defectos y hacerme perfecto junto a ti. Donde tus caricias curan las heridas invisibles que ni el tiempo con su hilo del olvido pudo cerrar y donde estas tu regalando tu sonrisa que alivia las lágrimas amargas que todavía escuecen.
Porque mi alma desea tu vuelta, que tus palabras la quiebren y la entretengan entre sueños e ilusiones, entre esperanzas cargadas de felicidad. Porque mis labios recuerdan tu primer beso, mi piel tu primera caricia, mi corazón tu primer te amo, y mi cabeza no hace nada mas que recodar todo aquello que fui para ti. Por ello te sigo echando de menos mas que el primer día.
A pesar de que creí el dolor apaciguado, el sentimiento perdido entre esos lugares recónditos de lo profundo de la memoria, creí a mis recuerdos eliminados a mis sueños olvidados, creí que todo hubo pasado y me equivoque pues unas simples palabras fueran directas al corazón y rompieron el yugo que las atenazaba provocando que hoy me diga a mi mismo “Te vuelvo a echar de menos”.

martes, 26 de junio de 2012

Me atreví


Me atreví a dibujar al destino el mapa del tiempo perdido, de los callejones sin salida y de las puertas cerradas en un instante. A desafiarle y mirarle a los ojos para plantarme y buscar otro camino que no fuera el que el mismo me marca con el hilo de la vida. A confundirle y perderle entre los recuerdos de esos momentos, a dejarle a atrás sin esperar su llegada y pedirle que no vuelva mas a atormentarme.
Me atreví a luchar por quien no lucho por mi, por quien abandono mi vida sin esperar sentada en aquel barco que construí para nosotros en ese mundo de sueños e ilusiones que se perdieron entre la marejada de deseos equivocados, de mentiras y tristezas, de palabras calladas que se guardaron en lo profundo de algún lugar de la memoria.
Me atreví a decirte te quiero cuando lo sentía, cuando supe que mis besos no serian prisionero de los tuyos, cuando mis caricias no pertenecieran a tu piel y mis abrazos a tu alma, cuando mi corazón dejara de latir por ti y en cada uno de sus latidos entre susurros pronunciara tu nombre. Me atreví a amarte con todo mis sentimientos al desnudo, sin atarme a ningún pilar sobre el que adorarte. Me atreví a mirarte un instante mas mientras tus manos dibujaban en los cristales del alma un ultimo adiós, amargo y callado, doloroso y triste, duradero y lejano.
Me atreví a desear los sueños y las ilusiones, a querer de nuevo las risas y esperar la felicidad a querer la tuya,a entretenerme en la mía. A buscar el camino en el que me vuelva a encontrar de nuevo contigo solo por sonreírte y decirte “no es nuestro momento”. Si porque ahora sin ti me atrevo a ser el héroe de los cuentos que en su día prometí realizar, a ser el príncipe de los sueños de esas princesas que vagan solitarias. Me atrevo, ahora a ser yo mismo, a ser sin ti. Me atrevo de nuevo a querer y a dar mas de lo que te di. Se que vendrás, que volverás, no se cuando, pero lo harás y entonces sera cuando te des cuenta de que me atreví a perderte.

viernes, 22 de junio de 2012

Prometí


Prometí al silencio no incordiarlo con los lamentos, no romperlo con el pequeño susurro que irrumpen en mi boca, no terminarlo con mis labios pronunciando tu nombre. Llamándote en la soledad de la oscuridad, en los sueños que alberga mi corazón, henchido por esperanzas y promesas banas de que un día volverás.
Prometí a mis lágrimas que no volverían a salir, quería encerrarlas en lo profundo del alma y que allí habitaran eternamente. Las prometí no jugar con ellas, no verlas otro día más, pero cada amanecer empapan mis sabanas como el rocío besa los pétalos de las flores. Las prometí que no volverían a escocer, que no harían damas daño entrando en las heridas aun abiertas, pero mis llagas necesitan de su néctar salado para sanar.
Prometí a mi corazón que se acabaría el dolor, ese que le hace estremecer cada noche cuando añora el calor de tu cuerpo junto al mio, ese que le provoca espasmos cuando mi mente viaja hacia los sueños en que tu y yo estamos juntos. Ese mismo que me recuerda lo que quise y ya no tengo, el que me recuerda que el tiempo corrió para ganarme.
Prometí a mi alma no sufrir con las ilusiones difusas que dejaron mi vida, con las sonrisas inacabadas que abandonaron un rincón en lo profundo de su mismo ser, con los besos perdidos entre mares de dudas, con las caricias de tus dedos recorriendo mi piel mientras buscan un sitio en el que quedarse, con tu mirada cristalina que me permitía ver dentro de ti. La prometí que jamas te volvería a recordar, pero mientras las pequeñas lágrimas corran por mi rostro, el dolor me haga temblar y el silencio me haga sentirte jamas podre abandonarte al olvido.
Prometí que te dejaría marchar a aquel lugar donde todo el mundo viaja, que me despediría de ti para que pudieras emprender el viaje, que escondería lo que siento para que pudieras partir sin dudas. Pero también prometí que siempre te amaría.

Mil canciones


Aunque suenen mil canciones
y toquen sus compases
aunque las notas bailen con acordes
y la música flote en el aire
siempre sonara tu melodía.

Aunque suenen mil canciones
y los silencios provoquen que calles,
que todas las ligaduras fundan
las negras o blancas figuras
siempre sonara tu melodía.

Aunque las sutiles anacrusas
varíen las blancas partituras
Y que una y otra vez los da capos
repitan la ultima armonía.
Siempre suena tu melodía
Tocare allegros, adagios
andantes o prestos
pero mis dedos
siempre tocaran tus notas.
Las de tu eterna melodía.

Aunque siempre suenen mil melodías
nunca olvidare la tuya
porque fue la que hice mía.

miércoles, 20 de junio de 2012

Duele


Duele ver como se agota el tiempo, como los últimos granos de arena del reloj se consumen en la montaña. Como la niebla se pinta de recuerdos amargos e inunda las noches de pesadillas feroces, inclementes, de las que se recuerdan bajo el sudor frió que recorre la frente, bajo la angustia del ultimo instante de ese momento roto, bajo el miedo de esperar que no haya sido mas que un mal sueño, algo equivocado y efímero un mero juego de una mente confusa.
Duele sentir y no ser sentido, pues el corazón languidece sin su compañía. Muere en la distancia en la que se pierden mis gritos pronunciando tu nombre, en el cielo, de luz tenue en la que se reflejan las lágrimas cada vez que te marchas, cada vez que desapareces de las cárceles de mis brazos. Duele como tu silueta fantasmagórica cuando se diluye ante mi presencia, como cada caricia arrepentida de no haberte recorrido, como cada beso triste por no haberte disfrutado, como cada mirada perdida entre las cosas banales y que muere no haberte observado una vez mas.
Duele sentir tan cerca los sueños, tenerlos entre las sabanas acurrucados junto a ti y ver como cada amanecer se pierden para no volver nunca más. Duele confundir la mentira con la verdad y ahogarse entre los llantos lejanos de los recuerdos mas cercanos. Si duele incluso cuando el corazón cura, escuece cada uno de los puntos que tus manos tejen entre los susurros del viento primaveral, duele el roce de tus manos sobre mis heridas porque en ellas infliges el calor, calor que necesitaba para adormecer su latido. Duele sentir como arrancan, tus suaves manos, cada una de las espinas del alambre en que me enrede, como soplas en las cicatrices buscando mi alivio y como recoges esa ultima flor para acariciarme con ella el corazón. Duele imaginarte y no tenerte todos los días junto a mi, duele tu silencio perpetuo entre las letras de mis canciones. Duele el amar, porque incluso eso duele.

martes, 19 de junio de 2012

Me confundes


Me confundes, creí saber de ti y no se nada. Creí conocerte tan profundamente que llegue a pensar que el destino se enredaba en nuestras manos. Pensé que sabia leer en tus ojos y no veo mas que un simple desconocido que duda en cada acción que acomete. Me confundes, creí que conocía cada gesto de tus manos, esas que en las noches descansan sobre mi pecho. Pensé que reconocería cada peca de tu cuerpo, esas que dibujan cobre tu piel el mapa de mi vida.
Me confundes pues cada acto del teatro del tiempo es una sorpresa que me hace carcajear, sonreír, emocionarme, como en las pequeñas historias de los grandes dramaturgos. Me confundes pues adivinar que piensas es como perderse en los laberintos de la memoria, donde encarcelas los recuerdos en las pequeñas celdas, para evitar que salgan y te hieran. Donde me pierdo incontables veces intentando encontrar una conclusión para la distancia de tus palabras, la frialdad de tus sentimientos, la lejanía de tu cariño.
Me confundes, pues cada vez que veo mi reflejo en el espejo no reconozco a quien miro, no veo a la persona que hace tiempo fui. Reconozco tu cara, tus rasgos, pero son como los de un antiguo amigo a quien hace años no veía, al que miro expectante sin saber que decir esperando que des el primer paso para empezar a conocernos de nuevo. Madurez, sabiduría, distancia reflejan tu mirada y tus sonrisas, símbolo identificable en ti. Has cambiado para mejor y eso me confunde, pues me tendré que adaptar al nuevo yo.

viernes, 15 de junio de 2012

Caballero y princesa


Silencio, en el campo de batalla donde lucho el héroe. Oscuridad en la tierra estéril regada por las lágrimas del caballero. Tinieblas en la victoria, porque fue una derrota del ego. Confusión entre los sentimientos de amor y venganza, de esperanza y desilusión. Noche perpetua que se cierne sobre el cuerpo inerte, marchito y doblegado, pos las múltiples heridas infligidas.
Silencio en las flechas que ya no silban hacia a los corazones, en los escudos rotos que se resquebrajaron bajo las enormes mazas que golpeaban sin cesar, en las espadas que rasgaban las entrañas, en los yelmos enfundados que se amontonan abollados esperando a la muerte final de la herrumbre. Silencio en el luchador porque al fin la vida consiguió someterle bajo el yugo de sus manos. Silencio eterno que enarbola la muerte, que arropa al deceso y que anuncia el final al que saluda en el umbral.
Se aferra a la vida en una ultima bocanada, susurrando su nombre como una ultima despedida. El de aquella que espera su vuelta de la niebla del pensamiento, esa misma que en las ultimas noches busca ausente en la luna su mirada, ella que canta a las estrellas para que estas lleven su canción a su caballero. La princesa que huyo por verle antes de su final, pues su corazón le diría que no volvería a verlo más.
Allí entre el frió de las colinas yermas, sesgadas por el horror, su corazón busco y encontró al hombre que vino a buscar. Luchando por sobrevivir al ultimo instante, esperando su llegada para descansar bajo su mirada, en su ultimo adiós dos palabras eternas que clavaron espinas en su alma. Te amo.