lunes, 3 de marzo de 2014

Fuimos




En mi cabeza, en mi corazón, en mis sueños, en los días o en las noches. En el golpear del reloj, bajo el silencio de la soledad. En el aroma de tu perfume en la cama, en el desvanecer de tu calor, en la niebla del recuerdo de tu mirada; en tus lágrimas, en las mías. Amargas, huidizas, solitarias. Sin más razón que tu ausencia.
Vivo sin ti, porque no me dejan morir. Pero mis latidos cada día se apagan, se consumen, se acallan porque no tienen con que alimentarse. El frio, ese que tú repudiabas, comienza a instalarse y temo que acabe contigo. Temo que te lleven y desaparezcas de una vez de mi vida, porque lo único que me queda son los recuerdos de tu sonrisa, de tus besos, de tu caricia. Solo me queda, conformarme con ver nuestras fotografías, bailar sin pareja, amanecer sin ti y llorar por lo que se perdió.
Fuimos una historia sin final, una comedia de amor con un mal guionista. Fuimos el final del principio para los dos. Fuimos el cambio. Fuimos esperanza, deseo, pasión, amor, tentación, mentiras, fuimos una locura detrás de otra. Fuiste mi regalo eterno, mi yo, mi verdad, mi gran amor. Fuiste el latido de una eternidad, eres el recuerdo constante del deseo de la felicidad.
Fuimos envidia, fuimos sonrisas, fuimos dos en uno. Tú eras yo, fundiéndome contigo en el abrazo del atardecer. yo era tú, uniéndome a ti en cada beso. Fui tu destino.  Y ahora, después de jugar a ser grande, comprendo lo que fuimos, entiendo que por más páginas que pase, que por más cuentos que lea. La parte que me gusto fue la nuestra.
No esperes que te olvide, pero tampoco olvides que te espero.

lunes, 10 de febrero de 2014

Cruel



Tan cruel es tu olvido que nunca ha continuado, tan cruel es que mis sentidos enloquecen todavía con mis sueños, tan cruel es que me tortura con tus fotografías, con mis recuerdos, con mis sentidos. Tan vil es el olvido que pasa las horas y nunca llegas. Tan cruel es que por más que lo espero, por más que me paro y por más que me entretengo nunca me alcanza.

Y es que cruel es el tiempo que me abandono y se paró un día, cruel porque el tiempo avanza y no cura las heridas, si las mitiga, pero no las sana. A veces el destino es cruel porque juega con los sentimientos, juega con las esperanzas, juega con los momentos y mientras crees que soltaste su hilo, el, en un instante, te recuerda que sigues allí, en su camino. Tan cruel son que siempre quitan y nunca vuelven a dar, nunca recompensa, solo si olvidas y el olvido también es cruel.

Crueles fueron tus miradas carentes, tus besos traicioneros, tus abrazos traperos, pues mientras yo iba uniéndome más a ti, tú te separabas más de mí. Crueles fueron los momentos de felicidad, pues me abandonaron contigo. Crueles fueron las risas, pues el eco de las tuyas todavía me despierta. Cruel fue la pasión  pues se perdió contigo.

Cruel es el amor que se marchó, se fue, sin más. Y las mariposas del estómago dejaron de volar, murieron  el día de su despedida. Cruel  es la chispa que salto y me quemo, que me enseño el amor, que me enseñó a querer, cruel fue porque se apagó en entre mis lágrimas y las de ella. Entre problemas inconclusos, entre sentimientos  perdidos, entre ella y yo. Cruel fue ella porque aun amando me dejo y aun queriendo lo intenta.

martes, 4 de febrero de 2014

El último beso



El último beso no fue para ti, fue para ella. En ella pensaba mientras tus labios empujaban a los míos. Mientras mi lengua saboreaba tu calor, esperando el suyo. Siento decirte que el último beso fue para ella, porque en ella pensaba, pensé en sus labios, pensé en el latir de su corazón, pensé en nuestro primer beso y entonces restallo su recuerdo. Nada supo igual porque pensaba en ella.
Recordé su último beso, aunque yo fui quien se lo robe. Nuestro último beso, sin sentido, un beso perdido, un beso equivocado, un beso que dolió. Dolió porque por en él, ella me dijo un “adiós” mientras yo buscaba un “te amo”, porque en su sonrisa triste lo dijo todo, porque sus ojos hablaron de la tristeza del sentimiento. Porque la lágrima que resbalo hablo de que su corazón se había marchitado junto a mí. Porque ella puso su punto y final.
Ahora, busco en cada noche una mirada con la que amanecer. Una caricia con la que despertar, un beso con el que dormir, un susurro con el que soñar y todo recordando nuestro momento, pensando en ti, soñando en ti, deseándote sin descanso, sin tregua. Perdí la cabeza en ese último beso.
El suspiro del destino hizo que me vieras, que me encontraras, que nos miráramos como dos extraños. Hizo que huyeras y que temieras ese último beso. Temiste que nuestras bocas se encontraran, que jugaran, que bailaran. Temiste sentir, pero sentiste y tu sin saber que ese beso fue para ti. Le besaras una y otra vez, a él, con quien  te abrazas cada noche, le besaras deseando que ese sea su último beso, porque  ahora, después de verme, de volver a soñar con mi sonrisa, con mis ojos, eres tu quien desea que nunca hubiera habido un último beso.
 Mi último  beso fue para ti. Tu último beso fue para mí.

jueves, 30 de enero de 2014

Cielo de estrellas



No pretendí ser un dios, ni jugar a la creación. No quise crear un universo, ni la vida. No quería nada más que una de tus sonrisas y uno de tus besos. Quería robarte toda las noches el brillo de tus ojos y el silencio de tu mirada. Quería simplemente hacerte soñar con  mil y una estrellas brillando bajo el techo de tu habitación.  Quise regalarte la luna pero solo te traje un destello para que iluminara tu oscuridad.

Pinte luceros para ti, te regale un cielo para que todas ellas te hicieran compañía en las noches de ausencia. Dibuje una estrella fugaz allí donde dormías para que cada noche al soñar pidieras tu deseo. Coloque un camino de estrellas oculto, secreto e inhóspito para que lo encontraras y a si tus deseos cumplir. Puse mi  esperanza en tus manos.
Bajo aquel cielo de pintura, papel y hormigón. Bajo aquellas estrellas impostoras, de luz de deseos, ilusión y amor. Bajo ellas las noches eran cálidas, como tus abrazos. Las noches sabían a miel como tus besos. Las noches eran brillantes como tu mirada. Las noches eran pasión y amor. Lujuria y perdición. Bajo esas estrellas contamos historias y aventuras.
Y un día, las estrellas no brillaron más. Se fueron, se perdieron, entre la infinita oscuridad de una caja de cartón, entre los cajones de unos recuerdos que se olvidan, entre lágrimas y despedidas. Entre un amargo final. Solo espero que tus ojos guarden el brillo de una de esas estrellas para que un día puedas regalármelo tu.