lunes, 10 de febrero de 2014

Cruel



Tan cruel es tu olvido que nunca ha continuado, tan cruel es que mis sentidos enloquecen todavía con mis sueños, tan cruel es que me tortura con tus fotografías, con mis recuerdos, con mis sentidos. Tan vil es el olvido que pasa las horas y nunca llegas. Tan cruel es que por más que lo espero, por más que me paro y por más que me entretengo nunca me alcanza.

Y es que cruel es el tiempo que me abandono y se paró un día, cruel porque el tiempo avanza y no cura las heridas, si las mitiga, pero no las sana. A veces el destino es cruel porque juega con los sentimientos, juega con las esperanzas, juega con los momentos y mientras crees que soltaste su hilo, el, en un instante, te recuerda que sigues allí, en su camino. Tan cruel son que siempre quitan y nunca vuelven a dar, nunca recompensa, solo si olvidas y el olvido también es cruel.

Crueles fueron tus miradas carentes, tus besos traicioneros, tus abrazos traperos, pues mientras yo iba uniéndome más a ti, tú te separabas más de mí. Crueles fueron los momentos de felicidad, pues me abandonaron contigo. Crueles fueron las risas, pues el eco de las tuyas todavía me despierta. Cruel fue la pasión  pues se perdió contigo.

Cruel es el amor que se marchó, se fue, sin más. Y las mariposas del estómago dejaron de volar, murieron  el día de su despedida. Cruel  es la chispa que salto y me quemo, que me enseño el amor, que me enseñó a querer, cruel fue porque se apagó en entre mis lágrimas y las de ella. Entre problemas inconclusos, entre sentimientos  perdidos, entre ella y yo. Cruel fue ella porque aun amando me dejo y aun queriendo lo intenta.

martes, 4 de febrero de 2014

El último beso



El último beso no fue para ti, fue para ella. En ella pensaba mientras tus labios empujaban a los míos. Mientras mi lengua saboreaba tu calor, esperando el suyo. Siento decirte que el último beso fue para ella, porque en ella pensaba, pensé en sus labios, pensé en el latir de su corazón, pensé en nuestro primer beso y entonces restallo su recuerdo. Nada supo igual porque pensaba en ella.
Recordé su último beso, aunque yo fui quien se lo robe. Nuestro último beso, sin sentido, un beso perdido, un beso equivocado, un beso que dolió. Dolió porque por en él, ella me dijo un “adiós” mientras yo buscaba un “te amo”, porque en su sonrisa triste lo dijo todo, porque sus ojos hablaron de la tristeza del sentimiento. Porque la lágrima que resbalo hablo de que su corazón se había marchitado junto a mí. Porque ella puso su punto y final.
Ahora, busco en cada noche una mirada con la que amanecer. Una caricia con la que despertar, un beso con el que dormir, un susurro con el que soñar y todo recordando nuestro momento, pensando en ti, soñando en ti, deseándote sin descanso, sin tregua. Perdí la cabeza en ese último beso.
El suspiro del destino hizo que me vieras, que me encontraras, que nos miráramos como dos extraños. Hizo que huyeras y que temieras ese último beso. Temiste que nuestras bocas se encontraran, que jugaran, que bailaran. Temiste sentir, pero sentiste y tu sin saber que ese beso fue para ti. Le besaras una y otra vez, a él, con quien  te abrazas cada noche, le besaras deseando que ese sea su último beso, porque  ahora, después de verme, de volver a soñar con mi sonrisa, con mis ojos, eres tu quien desea que nunca hubiera habido un último beso.
 Mi último  beso fue para ti. Tu último beso fue para mí.

jueves, 30 de enero de 2014

Cielo de estrellas



No pretendí ser un dios, ni jugar a la creación. No quise crear un universo, ni la vida. No quería nada más que una de tus sonrisas y uno de tus besos. Quería robarte toda las noches el brillo de tus ojos y el silencio de tu mirada. Quería simplemente hacerte soñar con  mil y una estrellas brillando bajo el techo de tu habitación.  Quise regalarte la luna pero solo te traje un destello para que iluminara tu oscuridad.

Pinte luceros para ti, te regale un cielo para que todas ellas te hicieran compañía en las noches de ausencia. Dibuje una estrella fugaz allí donde dormías para que cada noche al soñar pidieras tu deseo. Coloque un camino de estrellas oculto, secreto e inhóspito para que lo encontraras y a si tus deseos cumplir. Puse mi  esperanza en tus manos.
Bajo aquel cielo de pintura, papel y hormigón. Bajo aquellas estrellas impostoras, de luz de deseos, ilusión y amor. Bajo ellas las noches eran cálidas, como tus abrazos. Las noches sabían a miel como tus besos. Las noches eran brillantes como tu mirada. Las noches eran pasión y amor. Lujuria y perdición. Bajo esas estrellas contamos historias y aventuras.
Y un día, las estrellas no brillaron más. Se fueron, se perdieron, entre la infinita oscuridad de una caja de cartón, entre los cajones de unos recuerdos que se olvidan, entre lágrimas y despedidas. Entre un amargo final. Solo espero que tus ojos guarden el brillo de una de esas estrellas para que un día puedas regalármelo tu.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Quisiera enamorarte

Quisiera enamorarte con una simple caricia, que se deslice lentamente por tu cuerpo, que marque cada una de tus curvas, que erice cada uno de tus pelos y que se pierda entre el deseo. Una caricia sin prisa, ansiosa, desesperada por explorar el calor de lo salvaje. Una caricia a la que le dediques tu mejor suspiro.
Quisiera enamorarte con un beso, húmedo, sincero. Con un beso sediento de ti, que se sumerja en tu boca una y otra vez, un beso que arañe tus labios, que acabe en una sonrisa tras una caricia. Quisiera dártelo y que fuera eterno, que tu boca nunca se separara y que tu legua bailara con la mía.
Quisiera que estas noche te enamoraras de mi, bajo la luna, con el silencio del coche y con mi mirada traspasándote, quisiera que en una noche mágica nuestros cuerpos se rozaran para acabar unidos hasta el amanecer, Una noche y te enamorarías, un amanecer y me sonreirías, un día y nunca querrías que me marchara.
Quisiera que mis letras te enamoran, que mis canciones te derritiesen, que mis palabras te alocasen. Quisiera que te perdieras por mi, que murieses de locura ante mi. Pediría la locura de tu cabeza, gestos sin miedo y silencios sin temor. Y ahora que dirías si te dijera que quisiera enamorarte, aunque se que aunque fácil es imposible.

Disculpa

Disculpa, no me había fijado en tus ojos. Lo siento pero no me había dado cuenta de que quiero que me miren siempre, de que se despierten junto a mi, que en una mirada me atraparon y me engañaron, me observaron y bajo su mirada me sentí empequeñecer por la profundidad de tu brillo. Lo siento pero no me gustaría olvidarlos y que no fueran mas que un recuerdo en un día común.

Quisiera pedirte perdón, por besar tus labios, ellos me llamaban, tu boca pronuncio un adelante y su humedad me invito a continuar. Disculpa por no avisarte de que no dejaría de morderlos, acariciarlos, besarlos. Disculpa si aveces en la torpeza del ansia de tu sabor, mi boca deja su señal. Disculpa porque ella solo quiere conocer el matiz de tu piel.
Disculpa por el tacto frió de mis manos, pero mi calor ahora esta en el corazón. Por las caricias que se tropiezan en los lugares mas suaves, que recorren una y otra vez los desiertos de tu piel. Siento que mis manos no sean tan ágiles como mis besos, siento que no te susurren palabras de amor. Pero no siento que hagan lo que hacen porque con ellas tus suspiros parecen una canción.
No quisiera molestarte ni entrar en tu vida como un huracán. Disculpa si te molesto cuando mas ocupada estas pero no quisiera que mis manos dejasen de tocarte. Me culpo por mentirte en que yo no siento nada, en que no hay ilusión. Disculpa por mentirte, pero con ello te marcharías.

martes, 17 de diciembre de 2013

He de marcharme

He de decirte que me tengo que marchar. Lejos, muy lejos, donde tus labios no me alcancen, donde tus caricias no me encuentren, donde tus palabras no me seduzcan, donde la noche sea día y donde los sueños no existan, he de marcharme porque te estas convirtiendo en mi perdición, en mi locura, en mi enfermedad.

He de irme aunque no lo quiera, aunque el reloj me pida que me quede, aunque tus besos me indiquen que aguante un segundo mas, aunque tus susurros me ericen la piel, aunque tu te abrazes tan fuerte que tu corazón retumbe en mi. He de irme aunque la lágrimas escapen de su prisión, porque sentí tu calor donde no quería sentirlo.
He de marcharme pero tus besos no me dejan, me convencen para un instante mas. He de irme pero tus caricias se pierden en mi piel, tus palabras muerden el corazón y me pierden, me lían, me distraen y caigo. Caigo una y otra vez en la pasión de tu besos, en la tentación de tu piel, en la alegría de tu calor. Pierdo la noción del tiempo, pero he de escapar, he de irme, no quiero ser atrapado ni caer en las redes de lo evitable. He de huir porque este camino es el que estuve evitando.
He de marcharme donde nadie me encuentre, he de alejarme de ti, he de evitar tu mirada y los momentos junto a ti. Pero aunque sepa que me tengo que marchar, siempre acabo acercándome a ti. Siempre acabo buscándote, encontrándote, mirándote. Siempre acabo despidiéndome para volver a verte.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Y si

Y si por un instante, aunque breve, decidieras quedarte a mi lado. Y si con ese instante consiguiera hacerte sentir lo que nunca sentiste, hablar lo que nunca hablamos, recodar sin que nos duela, en ese mismo instante, mientras me sonríes, yo seria feliz. Y si en ese instante te mirase a los ojos y te dijera mil poesías, te cantara mil canciones o te contera varios cuentos. Quizás tus labios acabarían pronunciando mi nombre para la eternidad.

Y si pasearas junto a mi, con tu mano buscando la mía, con tu cuerpo buscando tu calor, con tu cabeza llena de mi o y si decidiera reducir las distancias hasta las transparencia del aliento entre tus besos y los míos, tus labios acabarían buscando un para siempre.

Y si en un momento decidiera robarte un beso; mientras hablas, por el placer de callarte y sorprenderte; mientras lloras, para que en ese beso sepas lo que siento; mientras ríes, para conocer el sabor de tu risa; mientras jugamos en la mentira mas hermosa; la mentira del amor. Cuando me busques mi boca te habrá alcanzado, para volver a perderse entre tus labios y quizás ellos busquen un motivo para confundirse.

Y si en la mitad de la noche te acariciara tímidamente o mis manos bailaran sobre tu cuerpo o ellas quisieran perderse entre tu pelo o y si ellas te buscaran para regalarte gemidos, para retornar una y otra vez al suspiro de la pasión. Y si esa noche fuera la primera de muchas en las que comience a acurrucarme en tu regazo y sean tus labios los que me despierten.

Y si yo fuera el comienzo y tu el final ¿te quedarías?.

Y si los miedos despareciesen ¿lo harías?.

¿Partirías por fin a ese sitio del que nuestros sueños hablan?

Solo se que si todo esto sucediera, seria todo para ti.