lunes, 2 de abril de 2012

Soñemos

Hubo un día en que mis sueños, solo eran eso, sueños. Aquellos que nunca quise o creí que se hicieran realidad, esos que sin quererlo eran verdades como puños y los cuales iban a dirigir lo que llamamos destino.
Sueños que hace mucho eran amargos, dolían y escocían. Saber que los tenias tan cerca y nunca se podrían hacer realidad, en definitiva pesadillas que me hacían despertar con sudor frio y con recuerdos entre la niebla del sabor de la noche. Pesadillas que creí ciertas, que vi como la realidad de los fantasmas que me acosaban en un mar de dudas y tormentos. Momentos que me hacían ir entre lagrimas de dolor, hacia ese mundo en el que no quería estar.
Pero llego ese día en el que te soñé, y en el no te vi, pero te sentí. Hablabas y reías, dabas consejos y escuchabas. Me sentía cómodo, extrañamente feliz y sonriente, donde antes solo había tristeza y soledad. Nunca me atreví a mirar quien eras, ni a romper ese momento mágico que en ese mundo onírico, mi subconsciente me estaba regalando. Solo se que en ese instante todo cambio, te desee, te busque, te recordaba sin saber quien eras, te imagine de nuevo y te volví a soñar por pura obsesión de la búsqueda de un sueño mas.
Te encontré, sin buscarlo, sin quererlo, pero eras tu quien en mis sueños me hablabas, me consolabas y me amabas. Eras tu sin yo saberlo, sin querer reconocerlo y sin pensarlo, pues tu voz siempre me resulto familiar. Pero lo supe cuando un instante me permitiste como regalo, un instante para conocerte y un instante para besarte.
Ahora se que los sueños se hacen realidad, los persigas o huyas de ellos, los luches o te dejes vencer por ellos. Y también se que muchos sueños no son sueños que simplemente es la realidad del destino que merecemos. A mi sinceramente me encanta abrir los ojos y seguir soñando, pues la vida a su lado es un sueño continuo del que jamas quiero despertar.

domingo, 1 de abril de 2012

Soñé

Soñé que era una estrella, que lucia mas que ninguna, en la oscuridad del infinito, en la noche amarga de los tiempos, rodeado pero solo. No había nada a mi alrededor, vació, soledad. Pero era feliz pues me mirabas. Y entonces comprendí, me hice estrella fugaz para cumplir tus sueños.
Soñé que era la luna, que estaba grande y hermosa, iluminada por el amor de los enamorados, por las lagrimas de los desconsolados, por canciones y poemas, pero me apague porque quería iluminar tu habitación.
Soñé que era una vela, con mi llama orgullosa y caliente, el viento me agitaba, la mecha me temblaba, mi cuerpo se derretida, entonces apague mi llama, pues no era feliz porque no calentaba tu cuerpo.
Soñé que era nube, blanca, esponjosa, grande y blanca, que era libre, que surcaba el cielo empujada por tus susurro, que bailaba con la lluvia y el granizo, pero tuve frió, me deshice y me acurruque en tu almohada, poyabas tu cabeza dejando tu perfume.
Soñé, finalmente que era yo. Entonces desperté, porque no quería ser yo.

viernes, 30 de marzo de 2012

Felicidad

Una noche mas las preguntas me acompañaron. Una moche mas las lagrimas que derrame se convirtieron en rocío, las volví a esconder en las herida del corazón. Allí donde escocían para así recordar el daño causado. Una noche mas en silencio te recordé, para así flagelarme, herirme y volver a llorar como un niño desconsolado.

Una noche mas pedí a aquellos ángeles que me guardan. Mire las estrellas, mire la luna, divise en el horizonte el romper del alba y pensé en los amaneceres perdidos, en las esperanzas puestas, en las ilusiones derramadas y en lo dado sin esperar. Mire a la ultima estrella marchar, observe su despedida lánguida, triste, como si supiera que quizás fuese la ultima. Mire y te vi, y una vez más el sol me pillo pensando en ti.
Una noche mas volví a recordarte, a llorar, a querer que estuvieras a mi lado, a pesar de que jure que nunca mas volvería a ser así. Intento no engañarme con falsas esperanzas, pero aun así sigo esperando algo que nunca llegara. Buscame. Por que una noche mas te espere aunque nunca llegues. Te espero felicidad.

jueves, 29 de marzo de 2012

El último tren

Pasa la soledad de largo, ni si quiera ella quiere quedarse. Pasa el tiempo efímero, ni si quiera el pretende acompañarme. Sucumben moribundos los sentimientos, agonizan y desangran en la tempestad del mar de las confusiones. Se ahogan las esperanzas, se pierden las ganas y se hunde tu recuerdo.

Acompaña al olvido, acompañalo al fondo de ese cajón olvidado en la lejanía del pensamiento. Acompaña a la tristeza que desterrare de mis sentimientos. Acompaña al hilo que cose mis heridas. No, no quiero sentirte una noche mas en mi cama. No quiero amarte otra vez en mis sueños. No quiero despertar entre lágrimas que recuerdan la felicidad. No quiero herirme cada instante que apareces en mi mente.

Marchate, en el ultimo tren de la noche. Desaparece entre las luces del camino. Vuela entre el viento, esfumate entre las estrellas. Que esperare sentado en la soledad de la estación a que un tren pare y decida esperar a que suba.

sábado, 24 de marzo de 2012

TIEMPO

Me senté, una vez más, en el infinito del universo a contemplar el final del tiempo. Mientas la luna me mecía en sus bazos de plata, mientras las estrellas cantan para hacer mi espera mas corta. Me senté a esperar lo que no llegara.
Tiempo enemigo del sentimiento, amigo de las heridas y del dolor. Tiempo que te desvaneces para mi, como la niebla del invierno te sentí; frió, opaco, me envuelves en la soledad. Me abrazaste para engullirme y perderme en la confusión de unos ojos que no quisieron ver, de un corazón que no quiso morir y de un sentimiento que nunca quiso marchar.
Lucharía, pero no serviría para nada. Ya lo hice y como respuesta obtuve silencio. Luche y no vi nada mas que escudos, fantasmas que levantaban armas contra mi y recuerdos que herían profundamente en una carne ya magullada por los embates del tiempo. Tiempo, abandoname, escapate de mis manos, desaparece de mis recuerdos pues yo ya estoy agotado y mi tiempo se torna ya efímero en la tela de las parcas.

martes, 13 de marzo de 2012

Mis sueños tienen tu nombre

Lenta, dolorosa surca tu cara la lágrima de diamante que nunca quise ver, arrastras con ella sueños, esperanzas, alegrías e ilusiones que como el calor de la primavera se marcharon. Impotente viste como tu vida se marcho, como se quedo un vació triste, un vació amargo. Lloras cada noche bajo estrellas, las miras para contar los sueños que se marcharon, observas la luna para narrar cuentos que no existieron, pides a estrellas fugaces deseos que nunca llegaran.
Me regalaste un día y te di un cielo lleno de estrellas de amor, un destello de luna que ilumino tus cuentos, una estrella fugaz con la que comenzó tu película de amor. Dame un beso y me acostare a tu lado, acurrucado entre tu pelo. Dame una caricia y te devolveré un abrazo apasionado. Sonrieme, sobre todo sonrieme y mi corazón te pertenecerá,
Dulce, silenciosa, me diste todo lo que te pedí. Tu calor encendió un viejo corazón olvidado, tus abrazos movieron un cuerpo herido por el destino, tus labios recordaron a otros labios como se debía amar y tu voz hizo dormir a un alma que no descansaba.
Mis sueños tienen tu nombre, porque al dormir sueño contigo y al despertar sigo soñando.

sábado, 10 de marzo de 2012

El adios del amor

Lágrimas saladas, amargas, de las que se escapan cuando sabes que el destino te gana, de las que escuecen en el corazón, lágrimas que rompen sueños cosidos a base de tardes juntos, lágrimas que añoraran que tus manos las secuestren.
Voces tristes, voces dolidas, voces apagadas, voces que lloran cuando te despides, voces que se pierden en recuerdos tristes, voces que tiemblan cuando expresan, cuando aman, cuando duermen.
Miradas perdidas en la infinidad de los pensamientos, miradas fugaces a los sentimientos, miradas lentas a la verdad, miradas lejanas a la realidad, miradas quietas en tus ojos para ver el destello de los sueños y querer que sigan brillando.
Supe a que sabían los sueños, de que color se pintaban y de donde venían. Sueños, que proceden de tus sonrisas cristalinas, de tus miradas alegres, de tus besos apasionados, de tus caricias perennes, de tus abrazos claros y sobre todo de la unidad de dos corazones.
Sonríes cuando amas, lloras cuando parto. Pues el amor es un sueño en el que ríes cuando sucede y lloras cuando acaba.